Según un estudio reciente de LinkedIn y el Foro Económico mundial, las mujeres representan menos del 50% de los líderes de cada industria. De hecho, en algunas como la energética o la minería, su presencia en puestos de liderazgo es inferior al 20%. El mundo laboral ha ido avanzando en materia de liderazgo femenino, pero todavía nos queda mucho por hacer. ¿Quieres saber qué es esto exactamente? Sigue leyendo, en este post te contamos las claves.
Hombres y mujeres llevan décadas trabajando juntos en entornos laborales; sin embargo, compartir espacio no significa que las experiencias hayan sido siempre las mismas. Aunque se han logrado muchos avances, los estudios todavía arrojan cifras que demuestran que queda mucho camino por recorrer:
En un mundo en constante evolución, el entorno laboral también avanza, y el modelo de liderazgo tradicional se ha ido quedando rezagado al surgir nuevos modelos que mantenían sus características positivas pero mejoraban otros rasgos, como el modelo de liderazgo femenino, del que te contamos más a continuación.
Entendemos liderazgo como la capacidad de una persona, dentro de una organización o grupo, para transmitir ideas y valores que contribuyen a que un equipo se sienta motivado a alcanzar determinadas metas. Por tanto, hablamos de liderazgo de la mujer en referencia a puestos de responsabilidad en el ecosistema empresarial que están ocupados por mujeres.
De este desempeño nace un nuevo modelo de liderazgo y gestión de equipos con rasgos específicos adaptados al mundo laboral actual, rasgos que se distinguen del tradicional modelo de liderazgo. Estas características son:
Cabe destacar que este modelo de liderazgo puede ser llevado a cabo tanto por mujeres como por hombres ya que, aunque es cierto que existe una predisposición por parte de la mujer a contar con aptitudes que naturalmente favorecen este tipo de gestión de equipos, ambos géneros pueden adquirir y utilizar las características de los dos modelos de liderazgo, tanto de este como del tradicional.

Como veíamos, los estudios revelan las cifras: todavía es un porcentaje muy pequeño de mujeres el que ocupa puestos directivos. Promover el liderazgo femenino en las empresas nos ayudará a generar un ambiente de trabajo más inclusivo e igualitario. Pero ¿cómo podemos colaborar en este proceso?
En resumen, estamos ante un modelo de liderazgo en la actualidad caracterizado por un trato más personal y una mayor apuesta por la cooperación y el trabajo en equipo, y tenemos las herramientas para que el modelo siga siendo un éxito y para que cada vez más mujeres sean quienes lideran esos altos cargos con este método.
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